
El Think Tank para la alimentación del futuro.
Ideas vanguardistas para una alimentación transformadora.
Acompañamos la transición hacia cocinas sostenibles
El sistema agroalimentario afronta actualmente desafíos complejos e interrelacionados, como el cambio climático, la presión sobre los recursos hídricos, la pérdida de biodiversidad y la progresiva desaparición de productos y prácticas culinarias tradicionales. Abordar estos retos requiere enfoques integrales y soluciones basadas en el conocimiento, la planificación y la adaptación a los contextos locales.
Paralelamente, se observa un creciente interés, tanto por parte de la población residente como de las personas visitantes, por experiencias gastronómicas alineadas con criterios de sostenibilidad, estacionalidad y menor impacto ambiental. Este escenario plantea una oportunidad para avanzar hacia modelos alimentarios más responsables, conectados con el territorio y el patrimonio culinario.
En este contexto, el Instituto Mediterráneo de Alimentación Sostenible actúa como un espacio de reflexión, innovación y acompañamiento técnico. Su labor se orienta a apoyar la transformación de cocinas y servicios alimentarios mediante la asesoría, la formación y el desarrollo de propuestas que integren sostenibilidad ambiental, viabilidad económica y respeto por las personas y el entorno.
Nuestra filosofía: Buen comer para todas las personas
El Instituto Mediterráneo de Alimentación Sostenible se fundamenta en una concepción de la alimentación que integra calidad, sostenibilidad y equidad. Entendemos la alimentación como un hecho cultural, social y ambiental que va más allá del acto de comer, y que influye de forma directa en la salud de las personas, en el equilibrio de los ecosistemas y en las condiciones de vida de quienes producen los alimentos.
Nuestra labor se inspira en los principios promovidos por el movimiento Slow Food, surgido en Italia en 1986 e impulsado por Carlo Petrini, que defiende sistemas alimentarios basados en el respeto por el territorio, la biodiversidad y el conocimiento tradicional. Este enfoque propone una alimentación que sea buena desde el punto de vista de la calidad y el sabor, limpia en términos de impacto ambiental y justa en relación con las personas que participan en la cadena alimentaria.
Desde esta perspectiva, el Instituto promueve prácticas alimentarias responsables y conscientes, orientadas a preservar el patrimonio culinario, fortalecer los sistemas locales y fomentar una relación equilibrada entre alimentación, cultura y sostenibilidad.
«La búsqueda de la calma, que comienza como una simple rebelión contra la pérdida del buen comer en nuestras vidas, permite el redescubrimiento del placer.»
Carlo Petrini
Fundador de Slow Food
BUENA
La comida debe ser fresca, sabrosa y agradable. La creación culinaria se centra en ingredientes de alta calidad, preparados con métodos tradicionales que respetan la cultura culinaria y la historia locales.
LIMPIA
La producción y el consumo de alimentos deben respetar el medio ambiente. Esto significa dar prioridad a las prácticas agrícolas sostenibles, minimizar el desperdicio de alimentos y reducir la huella de carbono de la producción y el transporte de alimentos.
JUSTA
La producción de alimentos debe respetar la justicia social, garantizando que productores, agricultores y trabajadores reciban un trato justo y una remuneración adecuada.